La descrubrí gracias a una antología del cuento italiano de cinco soles que rondaba por Quilca. Líneas abajo la reproducción de un ensayo publicado en Las pequeñas virtudes . Soy un poco parca, pero esta escritora realmente me emociona hasta la mudez. EL HIJO DEL HOMBRE Ha pasado la guerra y la gente ha visto derrumbarse muchas casas, y ahora ya no se siente segura en su casa como se sentía tranquila y segura antes. Hay algo de lo que no nos curamos, y pasarán los años y no nos curaremos nunca. Quizá tengamos otra vez una lámpara sobre la mesa, y un jarrón con flores y los retratos de nuestros seres queridos, pero ya no creemos en ninguna de estas cosas, porque una vez tuvimos que abandonadas de repente o las buscamos inútilmente entre los escombros. Es inútil creer que podemos curamos de veinte años como los que hemos pasado. Aquellos de nosotros que hayan sido perseguidos, nunca volverán a tener paz. Un timbrazo nocturno no puede significar otra cosa que la palabra «policía». Es inú...